1 Corintios 15:51-50
ENEMIGO DOBLEGADO
“¡Pero gracias a Dios, que nos da la victoria
por medio de nuestro Señor Jesucristo!”.
1 Corintios 15:57
¿Ha estado esperando con ansiedad el momento en que el virus, que tanto daño ha causado, pierda su poder? Hay todavía lugares donde las restricciones no se han levantado, la economía sigue sufriendo, y la gente todavía no se reúne como quisiera. Cuando enfrentamos enemigos tan elusivos y formidables aprendemos a valorar aquellos que ya han sido vencidos. Nos alegra saber que ya no representan una amenaza para nosotros.
Por eso es buena noticia enterarnos que la muerte, el enemigo más temible para los seres humanos, ha sido derrotada. Aunque no ha desparecido del todo, ya no representa una amenaza infranqueable. Cristo la ha vencido al levantarse victorioso de entre los muertos. Él ha desactivado el poder que todo aquello relacionado a la muerte tenía sobre nosotros.
Esta es la razón por la que los cristianos la enfrentamos de una manera distinta. No negamos el dolor de perder un ser querido o el sufrimiento físico y emocional que envuelve la llegada de ese momento final. Pero más allá de ese momento vemos los brazos abiertos de nuestro Salvador listos para recibirnos en gloria. Para los que mueren en Cristo, la muerte es así una bendición, aunque para Cristo fue parte de la maldición que asumió para lograr nuestra redención. Por eso, nos unimos al apóstol Pablo, y decimos, “Gracias, oh, Dios”.
Gracias, Señor Jesucristo, porque no dejaste a medias tu obra, sino que lograste todo lo necesario para nuestra salvación. Amén.