21 de junio del 2021
1 Corintios 11:23-26
EL PAN Y LA PANDEMIA
“De manera que, hasta que venga el Señor,
ustedes proclaman su muerte cada vez que comen
de este pan y beben de esta copa”.
1 Corintios 11:26
“Ah, es solo pan”, dijo una pequeña cuando participó por primera vez de la santa cena. No tuve la oportunidad de preguntarle qué esperaba, pero quizá haya sido mejor. Mucha gente tiene expectativas raras de este rito, y, algunos no esperan que suceda algo en particular. Espero que la ausencia prolongada de la adoración congregacional, le ayude a revalorizarla. Habrá interrupciones como en esta pandemia, pero para el Señor es tan importante, que dispuso que sus seguidores celebraran esta cena “hasta que él venga”.
Por eso es que, después de todo, aquella pequeña tenía razón. Ella prácticamente llamó al pan, pan, y al vino, vino. Me refiero a que los elementos que representan el cuerpo y la sangre de Cristo eran bastante comunes y necesarios en la alimentación del pueblo hebreo. Y nosotros proclamamos que Jesús llegó a ser tan real, con un cuerpo físico, y no un espíritu que ni sufrió ni murió, como algunos afirmaban.
Y por eso, al celebrar este rito, anunciamos el significado poderoso de su sacrificio en la cruz. Le decimos al mundo que la única manera de encontrar vida es a través de su muerte. Quienes participamos de la cena, llegamos a Cristo con la misma necesidad, y nos mantenemos unidos por su mismo poder. Y nadie llegará a la gloria sino viene a Dios a través de la cruz.
Padre santo, concédeme unirme a mis hermanos en esta proclamación poderosa de Cristo crucificado. En su nombre, amén.?
El camino a la madurez cristiana es una travesía maravillosa. No hay nada que se compare a estar en sintonía con la voluntad de nuestro bondadoso Dios. Su Hijo Jesucristo ha hecho posible el recorrido a través de su muerte en la cruz. Y, por si fuera poco, Dios ha hecho morar su Espíritu en nosotros para guiarnos, fortalecernos y capacitarnos para crecer junto con nuestros hermanos en la fe. Pero tenga cuidado de caer en la tentación de buscar atajos. No se deje seducir por los predicadores que le animan a seguir una meta distinta. La iglesia de Corinto es un ejemplo de los peligros de equi- vocar el camino y la confusión resultante. Gracias a Dios, nuestros errores no tienen la última palabra, y él permitió que el apóstol Pablo atendiera la necesidad pastoral de esta iglesia. De ese modo, la iglesia pudo retomar el camino, y nosotros también podemos hacerlo si nos hemos extraviado.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.