1 Corintios 15:50-58
INCENTIVO VITAL
“…sigan firmes y constantes, trabajando siempre
más y más en la obra del Señor…” 1 Corintios 15:58
Los creyentes en la iglesia de Corinto no parecían tener algún incentivo para consagrarse con entusiasmo a la obra del Señor. En lugar de eso, preferían gastar, o más bien, malgastar el tiempo en pleitos y rivalidades que dañaban la frágil relación entre ellos. ¿A qué se debía una actitud tan fría y despegada a las cosas de Dios?
La razón se encontraba en la ausencia de una doctrina cristiana central en su sistema de creencias. Los corintios, por motivos filosóficos, no creían en la resurrección del cuerpo, y esto tenía serias implicaciones en cuanto a la esperanza cristiana. La más obvia es que la resurrección de Cristo entonces tampoco podía ser admitida, y el problema del pecado quedaba sin resolver. De ese modo, la muerte mantenía su poder sobre la vida humana.
Pero ¿cómo cuestionar la resurrección de Jesús a alguien que había sido testigo de ella? ¿Se imagina quién arriesgaría su vida para predicar algo que no había sucedido? El evangelio alienta al aliviar las preocupaciones de la gente acerca de la muerte. Cristo murió por nuestros pecados y resucitó al tercer día según las Escrituras. Tenemos un futuro más allá de la muerte, porque Cristo resucitó. Nuestros cuerpos también serán resucitados en el último día. ¡La muerte está derrotada! Así que ¡pongámonos a trabajar!
Gracias, Dios Padre, por eliminar las distracciones sobre el futuro mientras te servimos. Gracias, por vencer a la muerte. En Jesús, Amén.