26 de diciembre del 2020
Lucas 2:21-35
PROMESA CUMPLIDA
“Ahora, Señor, tu promesa está cumplida: puedes dejar que tu siervo muera en paz” Lucas 2:29
La oferta era irresistible. Un muñeco de nieve inflable al costo de una paleta de hielo. Aunque seguramente los niños se divertirían intentando derribarlo, lo que me atrajo más fue el precio. La navidad acababa de pasar y las tiendas estaban en busca de espacio para productos con una temática distinta.
Nosotros también comenzamos a hacer espacio para otras inquietudes e intereses, y el recuerdo de la venida del Hijo de Dios a este mundo comienza a diluirse. Pero la Biblia no funciona de acuerdo a los dictados del mercado. Unos días después de que Jesús había nacido, apareció un ancianito llamado Simeón en el templo de Jerusalén. Su presencia debe haber llamado la atención de algunos feligreses, pero él estaba allí para ver a Jesús. Dios le había prometido que no vería la muerte sin antes conocer al salvador del mundo, y ese día, José y María estaban con Jesús en el templo.
¡Qué momento debió ser aquel para aquel anciano! Dios no se había olvidado de él ni de las promesas que le había hecho. Allí tenía en sus brazos al salvador, de carne y hueso, y no a un simple muñeco. Mucha gente piadosa oró a Dios por tener este privilegio, pero Dios no se los concedió. Dios tampoco olvida las promesas que ha hecho a sus hijos, porque él las cumple precisamente a través de su Hijo.
Padre, gracias porque, aunque no pueda tener a Jesús en mis manos, él si me puede tener en las suyas. Por su amor bendito. Amén.
Estamos comenzando el año de 2021. En el año que concluimos tuvimos luchas inmensas, descendimos a valles oscuros, cruzamos desiertos tórridos y atravesamos pantanos peligrosos. Ahora, nos adentramos en los umbrales de un año más, trayendo en el equipaje muchas expectativas y no pocos temores. No se deje vencer por el desánimo. No sucumba al pesimismo. Sepa que Dios está sentado en su trono, tiene las redes de la historia en sus manos y gobierna a las naciones. Al mismo tiempo, ese Dios soberano se preocupa por usted, con sus luchas, sus sueños y sus necesidades. Coloque su carga a sus pies. Descanse en su cuidado, lleno de ternura. Él le ama a usted, trabaja en usted y le conducirá en victoria. Lea cada devocional con el alma sediente, con el corazón abierto a todo cuanto Dios preparó para usted. En la mesa del Padre hay pan en abundancia. En la presencia de Dios hay delicias para siempre. ¡Buena lectura!
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.