19 de diciembre del 2020
Isaías 50:4-9
PALABRAS AL CANSADO
“Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado”
Isaías 50:4
¡Cuánto necesitamos de alguien que pueda hablar sabiamente a nuestro corazón agotado! ¡Cuánta falta nos han hecho palabras de aliento y fortaleza en los momentos en que las fuerzas nos han faltado! Encontrar quien desanime y que nos abrume con noticias desalentadoras es fácil. Precisamos de alguien que pueda levantar el espíritu quebrantado y ofrecernos esperanza en tiempos de incertidumbre.
Dios nos ofrece precisamente eso en su Hijo. Aun cuando él no había venido todavía a este mundo, este himno describe con sencillez parte de la misión que su Padre le había encomendado: “saber hablar palabras al cansado”. Jesucristo todavía no había puesto un pie en la tierra, y ya tenía incluido en sus planes a todos aquellos que han sido doblegados por el dolor y aplastados por los problemas. Jesús tenía en mente a personas como usted y como yo que día a día enfrentamos angustia y desilusión.
Pero él hace más que darnos palabras de ánimo. Él nos hace también una invitación atractiva y sorprendente: “venid a mí todos los que están trabajados y cargados y yo los haré descansar”. Él no nos envía de regreso con los brazos vacíos o nos canaliza a una entidad superior. Como dice en Isaías 50:2, a Dios no le hace falta fuerza para liberar ni redimir, pero él ha decidido hacer esto a través de su Hijo. ¡Vengamos a él!
Señor Jesús, gracias por abrir tus brazos para recibirnos y hasta cargarnos cuando lo crees necesario. En tu nombre oramos, Amén.
Estamos comenzando el año de 2021. En el año que concluimos tuvimos luchas inmensas, descendimos a valles oscuros, cruzamos desiertos tórridos y atravesamos pantanos peligrosos. Ahora, nos adentramos en los umbrales de un año más, trayendo en el equipaje muchas expectativas y no pocos temores. No se deje vencer por el desánimo. No sucumba al pesimismo. Sepa que Dios está sentado en su trono, tiene las redes de la historia en sus manos y gobierna a las naciones. Al mismo tiempo, ese Dios soberano se preocupa por usted, con sus luchas, sus sueños y sus necesidades. Coloque su carga a sus pies. Descanse en su cuidado, lleno de ternura. Él le ama a usted, trabaja en usted y le conducirá en victoria. Lea cada devocional con el alma sediente, con el corazón abierto a todo cuanto Dios preparó para usted. En la mesa del Padre hay pan en abundancia. En la presencia de Dios hay delicias para siempre. ¡Buena lectura!
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.