Génesis 32:22-32
EL HOMBRE QUE LUCHÓ CON DIOS
“Entonces le dijo: Tu nombre será Israel, porque has luchado con Dios...”.
Génesis 32:28
¿Qué posibilidad habría de que un hombre luche con el propio Dios y salga vencedor? Ya la idea misma de que un combate así tenga efecto suena increíble. Pero este pasaje nos dice que así sucedió con Jacob, hijo de Isaac, y nieto de Abraham. Y a partir de aquel combate en el que fue herido en su muslo, cada vez que Jacob caminara recordaría este encuentro.
Este evento ocurrió después de que Jacob pasara veinte años fuera de su tierra, huyendo de su hermano Esaú. Dios le había prometido que lo traería de regreso y que lo bendeciría. Pero ahora que está de vuelta, la posibilidad de que su hermano cobre venganza y le destruya junto con su familia, lo llena de temor.
Este es un momento crucial en la vida de Jacob. ¿Va a confiar en las promesas de Dios y cumplir los votos que él ha hecho a Dios? ¿Va a diseñar estratagemas para salir del problema como siempre lo ha hecho? Jacob tiene que decidir entre seguir sus caminos o los caminos de Dios.
Esto requiere un cambio de identidad. Jacob tiene que dejar de ser el “suplantador” y convertirse en “el que lucha con Dios”. Está en juego su familia, su legado y la bendición que quiere darle, como lo está para nosotros. Y como Jacob podemos pasar luchando contra los planes de Dios, no solo una noche, sino toda una vida. Es solo cuando Dios dice: “hasta aquí”, que nosotros también salimos ganando
Señor, mi más profundo deseo es que bendigas mi familia y que jamás nos alejemos de tu Palabra. Amén.