18 de noviembre del 2020
Marcos 3:31-35
JESÚS QUIERE EXCLUSIVIDAD
“Jesús contestó: cualquiera que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”.
Marcos 3:35
Al hablar de la familia es bueno recordar el episodio en que la madre y los hermanos de Jesús lo buscan mientras él predicaba a la multitud. La gente que estaba sentada alrededor de Jesús le dijo: “–Tu madre, tus hermanos y tus hermanas están afuera, y te buscan”.
Mirando a los que estaban sentados, añadió: “Estos son mi madre y mis hermanos. Pues cualquiera que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre” (3:34-35).
Sin llegar a conclusiones radicales, el episodio nos dirige a tener una mirada diferente acerca de la familia. En otra parte de los evangelios se menciona que Jesús vino a crear división en las familias, poniendo al hijo contra el padre, la hija contra la madre, la nuera contra la suegra.
Cristo nos sorprende en algunos discursos. Los pescadores que llegaron a ser sus apóstoles son indirectamente alabados por la invitación de Jesús para seguirlo, abandonando incluso a las familias.
Pero si tenemos el cuidado debido observamos que lo que Jesús quiere decir es que Él debe ser el primer lugar en nuestra vida. Él mismo dice: “El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no merece ser mío; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no merece ser mío” (Mateo 10:37). Jesús exige exclusividad.
Jesús, enséñame a amarte más que a todo y a todos. Amén.