10 de noviembre del 2020
Éxodo 2:1-10
ADOPCIÓN: AMOR EXTREMO
“...y lo llamó Moisés, pues dijo: Yo lo saqué del agua.”.
Éxodo 2:10
De acuerdo con El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en todo el mundo, casi 50 millones de niños y adolescentes viven fuera de su país de origen o han sido obligados a huir de sus casas por la violencia. De ese total, 28 millones tuvieron que dejar sus ciudades a causa de conflictos u otras situaciones de violencia y buscar un lugar más seguro, sea en su país de origen o en tierras extranjeras.
Ese cuadro nos advierte de que no todo el mundo goza de la experiencia que tuvo el niño Moisés al ser adoptado por la hija del faraón. En el caso de Moisés se cumplió el plan de Dios para formarlo como líder de la nación. Con otros niños es diferente: crecen en familias sin estructura y se vuelven adultos problemáticos.
El amor por la familia debe salir a flote. Aunque Moisés seguramente amaba a su familia adoptiva, una vez adulto no renegó de su verdadera familia. Por el contrario, hizo todo lo posible por protegerla.
Después de la salvación en Cristo Jesús, la familia es el bien más preciado que tenemos, un tesoro que necesita ser preservado y puesto al servicio de Dios.
Por lo tanto, sea usted hijo natural o adoptivo, cultive el hábito de vivir en familia, de defenderla a toda costa porque, actuando así, usted estará ayudando a preservar el plan de Dios para la vida en la tierra.
Eterno Dios, que mi familia pueda reflejar el inmenso amor que tienes por el ser humano. Amén.