Números 36
UNA HERENCIA SEGURA
“Ninguna heredad podrá pasar de una tribu a otra, porque cada tribu israelita debe conservar la tierra que heredó”
Números 36:9
El libro de Números concluye con lo que Israel tanto había esperado desde que Dios los sacó de Egipto: obtener una heredad. Las hijas de Zelofehad recibieron por gracia la heredad de su padre (Números 27). Y entonces surgía otra pregunta: ¿Qué pasaría a esa propiedad si ellas se casaban con un hombre de otra tribu? ¿Cuál tribu heredaría la tierra?
La solución del Señor fue que ninguna heredad debería pasar de una tribu a otra. Cada tribu debía retener la tierra que Dios le había dado. De esta forma, ninguna familia o tribu perdería su heredad.
A medida que atravesamos el desierto de la vida, tenemos que recordar que nuestra herencia nos está esperando. La vida eterna con Cristo ya se acerca. Algunos de nosotros la recibiremos más pronto, mientras que otros la recibirán después. Pero no importa cuánto tengas que esperar, nuestra herencia en Cristo está segura. Jesús promete que nadie puede arrebatarnos de su mano (Juan 10:28). Pablo nos dice que el que comenzó en nosotros la buena obra “la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).
Como Israel, nos encontramos entre la liberación y nuestro destino final—entre la cruz y la vida plena de comunión con Dios. Pero Dios está con nosotros en el desierto—ahora y siempre.
Querido Señor, te agradecemos que tú estés siempre con nosotros. Que nuestra esperanza siempre esté en ti. En el nombre de Jesús. Amén.