Números 27:1-11
LA FE DE LA JUVENTUD
“Pero no es justo que el nombre de nuestro padre desaparezca de su clan simplemente porque no tuvo un hijo varón” Números 27:4
La manera en que las herencias funcionaban en el antiguo Israel era que el nombre, legado y lugar en el pueblo de Dios se transmitía a través de los hijos varones. Mientras tuvieras un hijo, tu nombre continuaría en la generación siguiente. Tu lugar o propiedad en la tierra también estaría seguro.
Las hijas de Zelofehad se acercaron a Moisés y le dijeron: “Nuestro padre murió… sin dejar hijos varones. Pero no es justo que el nombre de nuestro padre desaparezca de su clan simplemente porque no tuvo un hijo varón”. Fue una petición valiente la que estas jóvenes mujeres hicieron. Lo que ellas estaban reclamando era una propiedad en la tierra prometida de modo que el nombre de su padre se mantuviera y ellas fueran contadas entre el pueblo de Dios. Era una petición que nacía de una fe valerosa. Ellas creían que Dios les daría la tierra prometida, y querían su lugar allí.
La fe de las hijas de Zelofehad contrasta con las dudas e incredulidad que caracterizó a gran parte de Israel. Necesitamos que nuestra gente joven nos ofrezca un ejemplo de fe similar. Pablo le insistió al joven Timoteo a ser un ejemplo a otros en palabra, conducta, amor, fe y pureza (1 Timoteo 4:12).
Gracias a Dios por la fe de nuestra gente joven. Sigamos su ejemplo.
Señor, gracias por trabajar en las vidas de nuestra juventud. Que ellos sean ejemplos resplandecientes de amor hacia ti. En el nombre de Jesús, Amén.