26 de octubre del 2020
Números 30
CUMPLIENDO NUESTRA PALABRA
“El Señor ha ordenado que cuando una persona le haga una promesa o se comprometa formalmente con juramento, deberá cumplir su palabra” Números 30:2
En los Estados Unidos, cuando una persona está lista para testificar en la corte, levanta su mano y dice: “Juro decir la verdad, toda la verdad, y solo la verdad. Que Dios me ayude”. El testigo está invocando a Dios como testigo de la verdad de su testimonio.
El principio básico que se enseña en Números 30 es que los votos deben cumplirse. Nuestra palabra debe ser válida. Decir la verdad es una característica esencial de los cristianos. Tergiversar la verdad o decir mentiras no tiene lugar entre nosotros. La razón de esto es que estamos llamados a reflejar el carácter de Dios. “Dios no es como los mortales: no miente ni cambia de opinión. Cuando él dice una cosa, la realiza. Cuando hace una promesa, la cumple” (Números 23:19). Cuando no se puede confiar en nuestra palabra, nos parecemos al diablo, el padre de mentira (Juan 8:44).
Jesús afirmó la importancia de decir la verdad, cuando dijo: “Baste con decir claramente “sí” o “no”. Pues lo que se aparta de esto, es malo” (Mateo 5:37). Él quería decir que la verdad debería caracterizarnos tanto que no necesitemos de un voto para respaldar nuestra palabra. En alguna ocasión se nos puede requerir un voto. Pero dejemos que nuestra palabra sea suficiente. Que nuestra palabra sea consistente con nuestras acciones.
Padre, la tentación de mentir o torcer la verdad es fuerte. Ayúdanos a ser pueblo de palabra de modo que te reflejemos. Amén.