Números 22:1-12
EL PUEBLO BENDITO DE DIOS
“Entonces Dios le dijo a Balaam: No vayas con ellos ni maldigas a ese pueblo, porque a ese pueblo lo he bendecido yo”
Números 22:12
“Bendecido” dicen algunos cristianos cuando alguien les pregunta cómo les va. Israel sí que era bendecido. Cuando Dios entró en pacto con Abraham y sus descendientes, dijo: “haré de ti una nación grande, y te bendeciré” (Génesis 12:2). Dios prometió a Israel la bendición de su presencia y de la prosperidad. Los descendientes de Abraham serían numerosos como la arena del mar. Dios también prometió la bendición de una tierra en la que sus descendientes vivirían.
Puesto que Israel gozaba de estas bendiciones pasadas y futuras, Dios no permitiría que Balaam maldijera a su pueblo. El rey de Moab pensó que la única manera de debilitar a Israel y evitar que se apropiara de la tierra era logrando que Balaam pronunciara una maldición contra Israel. Pero eso no iba a suceder.
Nosotros también somos un pueblo bendecido. Por medio de Jesús, las bendiciones dadas a Abraham también son nuestras. Dios prometió a Abraham que todas las naciones serían bendecidas por medio de él (Génesis 12:3). Esa promesa se cumplió en el descendiente de Abraham, Jesús. En Cristo, Dios es por nosotros, y si Dios es por nosotros, nadie prevalecerá contra nosotros. Nadie puede separarnos del amor de Dios, o impedir que recibamos la herencia eterna que él ha prometido (Romanos 8:31-39). En Cristo, cada uno de nosotros puede verdaderamente decir, “Soy bendecido”.
Padre, te agradecemos por todas las bendiciones espirituales que son nuestras en Cristo. Permite que podamos darnos cuenta que estamos seguros en ti. Amén.