Salmo 90
CONFIRMACIÓN
“Sí, la obra de nuestras manos confirma”
Salmo 90:17
Hay que empezar el trabajo con oración. Los que servimos a Cristo, ofrecemos nuestro trabajo como sacrificio a Dios y lo consideramos como acto religioso. Para ser aceptado por Dios, nuestro trabajo debe ser santificado por la oración.
Naturalmente, tiene que ser trabajo que Dios pueda y quiera bendecir. “Hacedlo todo para la gloria de Dios” es el consejo de Pablo (1 Corintios 10:31). No es posible creer que Dios ha de bendecir un trabajo que sea inmoral. Tampoco bendecirá Dios lo que se hace por orgullo o ambición descontrolada. No confirmará Dios nuestro egoísmo. Si trabajamos tan sólo para nuestro beneficio y por intereses personales, nuestro trabajo será destruido en vez de confirmado. Moisés, que escribió este salmo, dedicó su vida entera al servicio de su pueblo como ofrenda a Dios, y Dios confirmó su obra.
No es posible ser iguales a Moisés en vocación pero sí en devoción. Hay alguien que sufre que necesita quien lo visite; hay alguien que requiere oración; hay un alma solitaria que precisa una sonrisa. Alguien espera una carta que sólo usted puede escribir. Todo puede hacerse en el nombre de Cristo.
Si usted quiere que Dios confirme su obra tendrá que entregársela totalmente a Él. Quienes esto hacen descubren que Dios santifica su trabajo y que, por eso, durará mas allá de sus vidas.
Dios de amor, queremos que nuestras vidas sean un sacrificio a Ti. Al hacer nuestro trabajo, ayúdanos a pensar en Ti y en tus deseos. En el nombre de Cristo. Amén.