23 de septiembre del 2020
Salmo 101
EN MI CASA
"En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa".
Salmo 101:2
La mejor prueba de nuestro carácter es nuestra conducta cuando nadie nos ve. Hay gente que causa muy buena impresión en público, por ejemplo, y todo el mundo la admira fuera del hogar. Dentro del circulo familiar, sin embargo, son egoístas y desconsiderados; se aprovechan de los demás y hasta son destructivos. La integridad en el hogar se demuestra en la honestidad, en la fidelidad y en la justicia. No son pretensiones sino integridad de corazón lo que se requiere para mantener esa integridad dentro del hogar y la sociedad. Si falta esa integridad en su vida, lea el Salmo 101:2. Lo animará a cambiar su conducta en el hogar y al mismo tiempo lo ayudará en sus relaciones con los demás. Los padres de Estelita mandaban siempre a su hija a la iglesia pero ellos nunca iban. Estelita admiraba los cuadros maravillosos que veía en la iglesia y cierto día les preguntó a sus padres que significaban. "Bueno", dijeron los padres, "esos son cuadros de santos". "Papito" contestó ella, "¿podríamos tener algún santo en nuestra casa? ". El Espíritu de Dios utilizó aquella ingenua pregunta para hacerle ver al padre cómo había perdido la integridad de su corazón en el hogar. Tomó a Estelita en sus brazos, la levantó en alto y susurró a su oído: "Cierto, cierto, hijita; pronto vamos a tener santos también en nuestra casa. Nosotros vamos a ser los santos".
Señor Jesús, sé Tú la cabeza de nuestro hogar y el dueño de todo lo que tenemos. Haz que este hogar nuestro sea un jardín de tu gracia donde nosotros seamos las flores. Amén.