Salmo 73:1-20
COMO SE HACE UN SANTO
“Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón”
Salmo 73:13
Los creyentes en Cristo jamás deben compararse a sí mismos con los incrédulos. Cuanto más se compenetran de las cosas de Dios, más se dan cuenta que todo lo bueno del hombre no se merece nada y que la vida la determina Dios según sus propósitos. Dios obra cuidadosamente con nuestras almas para que expresen mejor la imagen de nuestro Salvador. Puede ser posible que para ello sea necesario no tener grandes riquezas. Los incrédulos pueden ser muy ricos pero Dios no los está haciendo santos.
El poeta que escribió el Salmo 73 no podía entender este misterio. Veía a la gente incrédula y veía sus inmensas riquezas. Después se miró a sí mismo y lo poco que él tenía. En un caso clásico de auto-conmiseración, no podía ver en esto la mano de Dios. Lloró y se lamentó diciendo que había limpiado su corazón por nada. No le había reportado ningún beneficio.
Jamás se deje convencer por Satanás que la fe cristiana es una fórmula mágica de triunfos y éxitos. Ni uno solo de los profetas, y menos aún Jesús, hicieron jamás tal afirmación. Lo que Dios quiere es hacerlo como Cristo y eso no puede suceder hasta que usted se identifique con sus sufrimientos. Cuando Dios quiere hacernos santos, generalmente no nos cubre con lujos y joyas. Antes bien, nos da de su gracia para aceptar nuestra situación y seguir adelante con la vida.
Dios de amor y compasión, no dejes que tengamos envidia de los demás. Te damos gracias por lo que haces en nuestra vida y rogamos que seamos cada día mas cual tu Hijo. Amén.