17 de septiembre del 2020
Salmo 63
LOS OJOS EN DIOS
“... así como te he mirado en el santuario”.
Salmo 63:2
No se preocupe usted por su plata al punto de perder su oro. Los que van al templo de vez en cuando para cumplir un requisito o para ver a sus amigos, no han enfocado bien la cosa. Hay que cuidarse que las cosas buenas no sean obstáculos para las cosas mejores.
El salmista había ido al templo. Dice que “te he mirado en el santuario”. Vio a Dios. En términos del Nuevo Testamento, no vamos al culto para ver a nuestros amigos o parientes sino para “ver” a Jesús.
Se lo ve en las estrofas de himnos y canciones. Se lo puede ver en la amistad y solidaridad de la familia de Dios, hermanos y hermanas en Cristo.
Estas cosas no son fáciles encontrarlas si es eso lo que buscamos. Usted seguramente ha descubierto ya que uno encuentra lo que busca. Por eso, antes de hacerse presente en la sala de Dios, es bueno preguntarse por qué queremos entrar en su santuario. Feliz de usted si su primordial deseo es encontrarse con Cristo.
Hay otro salmo que lo expresa bellamente: “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová... para contemplar la hermosura de Jehová” (Salmo 27:4).
No importa cuándo y dónde viva el ser humano, es la actitud de su corazón la que cuenta delante de la divinidad.
Dios amante y lleno de gracia, nos alegramos que te has dado a conocer tan claramente. Abre nuestros ojos para ver mas de tu hermosura y así servirte mas y mejor. Amén.