Salmo 37:1-4
PACIENCIA
“No te impacientes a causa de los malignos.”
Salmo 37:1
Mas de una vez la Biblia habla de la paz que tienen y deben tener los que confían plenamente en su Salvador. En Colosenses 3:15 leemos que “la paz de Dios gobierne en vuestros corazones”. ¿Por qué entonces impacientarnos con los malignos? Se nos sube la presión arterial, molestamos a nuestros seres mas queridos y nos perdemos el gozo de vivir. Y todo esto no afecta para nada al que hizo el mal. El tipo de gente que causa estos daños no se deja impresionar tan fácilmente por nuestra impaciencia. Como lo dice el Salmo 37:8, la ira y el enojo llevan al mal. Existe el peligro de hacerle mal al que inició el círculo vicioso.
Hay formas más efectivas de tratar al que hace mal. Usted puede vencerlo con el bien (Romanos 12:21); se puede volver la otra mejilla (Mateo 5:39); usted puede orar por los que le hacen mal (Mateo 5:44); uno puede dejarlo todo en manos de Dios, ya que la venganza es de Él (Romanos 12:19); usted puede ser como Jesús quien, cuando lo maldecían, no respondía con maldición (1 Pedro 2:23). Uno puede mantener su calma y dignidad sin necesidad de rebajarse a niveles del mal.
Usted puede hacer todas estas cosas y la paz de Dios reinará en su corazón. Usted tiene mejores cosas en las cuales poner en uso sus talentos y valores y energías. No se impaciente a causa de los malignos. No vale la pena y usted corre riesgos innecesarios.
Señor Jesús, danos tu espíritu de paciencia y de perdón hacia quienes nos ofenden de alguna forma. Dejamos estas cosas en tus manos porque Tú todo lo sabes y eres justo. Amén.