20 de agosto del 2020
1 Timoteo 4:6-14
SON LAS REGLAS
“Más bien debes ser un ejemplo para los creyentes en tu modo de hablar y de portarte, y en amor…”
1 Timoteo 4:12
Recién llegado a una nueva iglesia, me mostraron una carpeta bien gruesa. Era una copia del manual de las reglas de la iglesia, y contenía descripciones de trabajo para el personal de la iglesia, procedimiento para aceptar donaciones, responsabilidades de los distintos comités, etc. Había incluso una regla para la revisión de las reglas. Con sólo ojearlo me cansé. Sin embargo, después de haber estado en la iglesia por unos años, me sentí agradecido por ese manual de reglas. La sabiduría del pasado a menudo nos libró de confusión y caos.
Gran parte de la primera carta de Pablo a Timoteo es como un manual de reglas para la iglesia de aquel tiempo. Así como en el manual de reglas de nuestra iglesia, estas normas son herramientas para practicar el shalom (paz y vitalidad) en la iglesia. Ni el ministerio de la iglesia, ni los creyentes pueden sobrevivir por mucho tiempo con solo buenas intenciones. Ambos necesitan estructura.
Las normas que sustentan la vida y el ministerio reflejan a Dios. Recuerde, unos de los primeros actos de Dios en las Escrituras fue la de fijar normas: la separación de la luz de la oscuridad, y el agua de la tierra seca, poner estabilidad en el caos (Génesis 1). Así como los decretos de Dios, buenas reglas establecen y conservan el shalom.
Señor Jesús, a veces es fácil criticar las reglas. No parecen… tan espirituales. Danos el entendimiento para separar lo bueno de lo malo. Amén.