09 de julio del 2020
2 Corintios 7:8-13
TRISTEZA
“Fue una tristeza según la voluntad de Dios…”
2 Corintios 7:9
La tristeza es una experiencia difícil para el ser humano. Siempre se siente como algo no natural que inclusive nos llega a causar el sentirnos enfermos físicamente. Es una experiencia inevitable y, aun así, parece siempre tomarnos por sorpresa.
Algunas veces viene como consecuencia de nuestras decisiones, otras veces es causada por otros; algunas veces es justa y lógica, mientras que otras veces no. Algunas veces, viene inclusive por cosas imaginarias, mientras que otras veces por cosas muy reales.
Sin embargo, mucha de nuestra tristeza tiene que ver con nuestras expectativas, ilusiones y sueños no cumplidos. Sentimos tristeza al pensar en las cosas que “pudieron ser” pero también en aquellas que nunca regresarán. Y es que uno pierde cierta “inocencia” al darse cuenta que vivíamos con ilusión y sueños, pero lamentablemente muchas veces cegados a la realidad.
Sin embargo, la tristeza revela entonces nuestros ídolos y produce en nosotros arrepentimiento (vs.10) al reconocer que hemos cambiado a Dios por algo creado que ha capturado nuestro corazón y afectos.
Las Buenas Noticias son que esos momentos, aunque tristes y dolorosos, son también un regalo de Dios por los que debemos estar agradecidos y una evidencia de su gracia obrando en nuestra vida.
Gracias Padre, porque la tristeza nos recuerda de esa esperanza de eternidad que pusiste en el corazón del hombre, y de la satisfacción que nuestra alma solo encuentra en ti. Amén.