27 de julio del 2020
Deuteronomio 16
JUNTOS
“No planten ningún árbol para honrar a un ídolo, ni lo pongan junto al altar del Señor su Dios”
Deuteronomio 16:21
Lamentablemente ésta es una descripción más familiar de nosotros de lo que quizá a primera vista pensemos. Y es que a pesar de que hemos recibido el regalo de la salvación, es especialmente difícil para nosotros reconocer que nuestra tendencia no es negar nuestra fe y la necesidad de la obra redentora de Jesús en nuestro favor. Nuestro problema no es en reemplazar a Dios totalmente. Nuestro problema está más bien en agregar a nuestra fe y confianza en Dios las cosas cercanas a nuestro corazón en las que todavía confiamos.
Es continuar con la presencia de cosas, no necesariamente malas, pero que creemos funcionalmente son demasiado importantes para nosotros soltarlas completamente. Son ídolos que también nos prometen todavía cierta posición y lugar que valoramos, y a los cuales les rendimos culto, gloria y adoración a través de nuestro tiempo, energía y recursos. El pasaje habla acerca de estas fiestas que el pueblo de Dios debía celebrar para recordar la obra de salvación de Dios en su favor, y es claro que Dios quería que no hubiera duda en el pueblo de quien era el que merecía la gloria.
Sólo la obra del Espíritu de Dios puede abrirnos los ojos a esta área de lucha en nuestra vida, y confiamos en Dios quien está comprometido a terminar la operación que comenzó.
Gracias Padre, porque todos los días nos recuerdas la obra de tu gracia y podemos regresar a la cruz para gozarnos en tu provisión, como era instruido al pueblo de Dios. Amén.