Mateo 11:1-19
LA IDENTIDAD DE JUAN EL BAUTISTA
“Respondiendo Jesús les dijo: Id, y haced sabed a Juan las cosas que oís y veis..”
Mateo 11:4-5
Juan el Bautista había anunciado a Jesús como aquel que traería un juicio con furor y que “quemará la paja en fuego que nunca se apagará” (Mateo 3:12). Juan estaba desconcertado por el progreso de los acontecimientos: había sido apresado, y Jesús trabajaba en avanzar un ministerio de sanidad, no de juicio. Jesús también lo confundió ya que estaba en aquel tiempo predicando en Galilea, lejos de Jerusalén, la ciudad del Rey, y sin recibir allí una calurosa recepción. El Bautista, preso, se cuestionaba si había malinterpretado los planes de Jesús.
La respuesta de Cristo para los discípulos de Juan es contundente. Jesús mandó de vuelta a éstos como testigos presenciales de muchos milagros. Indudablemente, Jesús realizó estos milagros en presencia de ellos para que pudieran decir a Juan que habían visto personalmente pruebas de que Jesús era, en efecto, el Mesías.
¿Se imagina usted el gozo inigualable de Juan cuando escuchó a sus discípulos describiendo las hazañas de Jesús? Esta respuesta de testigos a sus milagros es un “sí” concluyente ante la pregunta de Juan de si Jesús era el Mesías. La dicha en el corazón de Juan no debe haber cabido en su ser. El Espíritu Santo seguramente se complació en el placer del Bautista ante la ratificación de su Dios y Señor.
Jesucristo, lléname del gozo que le otorgaste a Juan para aceptar tu voluntad en mi vida.