Mateo 10:34-39
JESÚS, CAUSA DE DIVISIÓN
“El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mi”
Mateo 10:37
No obstante de que la meta final del evangelio es la paz con Dios como nos lo muestra la Escritura en Juan 14:27 o en Romanos 8:6, la consecuencia inmediata del evangelio es habitualmente el conflicto. La conversión a Cristo puede repercutir en tensiones en las relaciones familiares, persecución y a veces hasta el martirio y la muerte.
Seguir a Cristo presupone la disposición de aguantar y atravesar penalidades de esta índole. Aunque Jesús es llamado “Príncipe de paz” (Isaías 9:6), el Mesías no oculta a nadie que seguirle a él representa sacrificios incalculables. Quienes predican que seguir a Cristo trae solo dicha y prosperidad están presentando un evangelio falso, que no salva en lo absoluto.
En este pasaje, Jesús menciona por primera vez la necesidad de que sus discípulos “tomen su cruz.” Para ellos esto trae consigo imágenes de violencia y muerte degradante. Cristo estaba demandando un compromiso total de parte de ellos, incluso hasta la muerte física, y haciendo de este llamado a la sumisión total una parte del mensaje a proclamar a otros.
El mismo llamado de devoción a Cristo, de vida o muerte, nos trae finalmente una vida eterna y verdadera para todos aquellos quienes venimos a Jesús con una fe de renuncia total.
Jesús, ayúdame a sobrepasar las tensiones por motivo de mi fe en ti. Dame amor para mis hermanos e incluso para mis enemigos.