27 de junio del 2020
Mateo 10:26-33
EL TEMOR BIEN ENCAUZADO
“Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar”
Mateo 10:28
Jesús estaba enseñando sobre la necesidad de ser prudentes y sencillos al compartir la verdad del evangelio y advertía de la persecución que sus discípulos enfrentarían al seguir su voluntad.
Con estas palabras, Cristo apunta acertadamente a quien está en control sobre todas las cosas, Dios Padre. Mientras los seguidores de Jesus sufren por proclamar el evangelio y viven de acuerdo a la voluntad de Dios, pueden perder esperanza y flaquear en su fe. Entonces Jesus les recuerda quien está por encima de toda tribulación y de todo enemigo del evangelio: Dios mismo.
Es decir, la divina providencia gobierna no solo los más grandes acontecimientos, pero también los más pequeños detalles y los más triviales pormenores. Esta es una poderosa afirmación sobre la soberanía absoluta de Dios.
A través de la historia, creyentes en Cristo han sufrido hasta el tormento y la muerte por ser fieles a la verdad del evangelio. Jesús nos recuerda que la muerte física no es el final del hombre. El único con poder magnifico y digno de temor inmenso es aquel que puede enviar almas al infierno y ese no es ni siquiera Satanás. Es Jesús mismo, el Juez Justo de todos los hombres.
Jesús, ayúdame a resistir los ataques del enemigo y dame el poder en tu Espíritu de vencer toda tentación y ser fiel a tu palabra.