Mateo 6:5-15
JESÚS Y LA ORACIÓN
“Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.”
Mateo 6:9-10
Cuando Jesús decide enseñar a orar a sus discípulos, no les está indicando que meramente aprendan a repetir sus palabras. Jesús invita a la comunicación directa con Dios identificándolo como Padre.
Jesús prosigue afirmando que es apropiado desear que el nombre de Dios sea santificado. Su nombre refleja su pureza, su virtud, su separación de lo vano, terrenal e imperfecto.
“Venga tu reino.” Cristo apunta aquí a lo oportuno que es desear la culminación de la historia con su próxima venida a la tierra. Desear que su reino venga significa también que su Espíritu alcance a cuantas personas vayan a recibir a Jesús como su Salvador y Señor.
“Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Es fácil comprender que, en el cielo, donde hay plena harmonía, los deseos e intenciones de Dios son ejecutados con perfección en santidad y en gozo. ¡Cuán diferente sería la vida en la tierra si los hombres obráramos como se sigue la voluntad de Dios en el cielo!
Padre, deseo seguir tu voluntad y escuchar a tu Espíritu Santo como mi guía en esta vida. Enséñame a oír tu voz y a caminar en tus pasos.