Éxodo 17:1-7
¡LAS OVEJAS NUNCA APEDREAN!
"Moisés clamó entonces al Señor, y le dijo: ¿Qué voy a hacer con esta gente? ¡Un poco más y me matan a pedradas!" Éxodo 17:4
Parte de la educación de Moisés en su rol como líder de Israel había sido un curso de cuarenta años sobre el liderazgo. Moisés había cuidado las manadas de su suegro en Madián y, durante ese tiempo, había aprendido mucho sobre cuidar ovejas. Muchas de esas lecciones se trasladaron al cuidado de personas como los israelitas.
Sin embargo, durante esos cuarenta años en Madián, ninguna oveja había levantado una piedra para arrojarla contra Moisés, su pastor. De esa manera, las ovejas se comportan mejor que las personas, y Moisés no sabía qué hacer con los israelitas que querían apedrearlo.
Aunque podemos decir que sí sabía qué hacer: clamar a su Dios. En nuestra lectura para hoy, vemos la señal de angustia de Moisés para el Señor, una señal a la que Dios responde con instrucciones claras sobre lo que Moisés debería hacer. Y Moisés, que confiaba en Dios más que los israelitas, sigue tales instrucciones, y conduce a la nación sedienta al agua.
¿Sabes qué hacer cuando no sabes qué hacer? En otras palabras, ¿confías en Dios más que en tu propia inteligencia, fuerza y perspicacia?
En esta historia, Moisés, el estudiante, se convierte en Moisés el maestro. Él nos enseña a que confiemos siempre en Dios, especialmente cuando nuestra astucia e ingenio no son suficientes.
Confiar es muy difícil para nosotros, Señor. Ayúdanos, oramos. Creemos; ayúdanos a superar nuestra incredulidad. En el nombre de Jesús oramos. Amén.