14 de mayo del 2026
Eclesiastés 3:1-8
TIEMPO PARA TODO
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”. Eclesiastés 3:1
Las estadísticas muestran que cada vez nacen menos niños. Muchas parejas postergan la decisión de tener hijos… y otras simplemente la descartan. Las razones parecen lógicas: poco tiempo, crisis económica, incertidumbre laboral, exigencias profesionales. “No es el momento”, se dice. Y ese “momento” a veces nunca llega. Desde el principio, Dios habló de fruto y multiplicación. No como una carga, sino como bendición. Sin embargo, hoy el debate gira más en torno al costo que al regalo. ¿Cuánto cuesta criar un hijo? ¿Cuánto tiempo demanda? ¿Cuánto sacrificio implica? Pero hay una pregunta más profunda que deberíamos hacernos: ¿Realmente no tenemos tiempo o simplemente lo estamos usando en otras cosas? Podemos pasar horas frente a una pantalla, navegando sin rumbo, consumiendo noticias, entretenimientos y preocupaciones ajenas. Los hijos, sean uno o varios, no necesitan padres perfectos, pero sí presentes. Necesitan conversaciones, correcciones amorosas, abrazos espontáneos. Necesitan ver que ocupan un lugar real en nuestra agenda, no solo en nuestras intenciones. Más que contar cuántos hijos tenemos, deberíamos preguntarnos cómo estamos invirtiendo nuestras horas. Porque al final, lo que más recordarán no será cuánto dinero había en casa… sino cuánto amor y atención recibieron en ella.
Señor Jesús, necesitamos tu sabiduría para encontrar el equilibrio entre la vida profesional, la vida conyugal y la vida familiar. Derrama sobre nosotros tus bendiciones. Amén.
En el ámbito espiritual, la familia contemporánea enfrenta sus crisis apoyándose muchas veces en referencias confusas, superficiales e incluso distorsionadas. En lugar de reflexionar con profundidad, con frecuencia se deja arrastrar por el ritmo acelerado de la cultura, adoptando modelos que prometen plenitud inmediata pero que no sostienen en el tiempo. Y no faltan quienes comercializan fórmulas religiosas atractivas, ofreciendo respuestas rápidas a problemas complejos. Mientras tanto, la familia sigue necesitando lo esencial: cariño, presencia, protección, dirección y descanso. La familia —como diseño y propósito de Dios— no ha desaparecido ni desaparecerá. Su fundamento no descansa en teorías humanas, sino en el carácter inmutable del Señor. Dios sigue siendo el mismo, y toda familia que lo busque con sinceridad encontrará orientación, consuelo y esperanza en su voz.
Augusto Pinheiro
Augusto Pinheiro es un teólogo y escritor brasileño.