Hechos 2:1-4
RESPUESTA A LA ORACIÓN DE MOISÉS
“Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo…”
Hechos 2:4
Muchos siglos antes de los eventos de Pentecostés, Moisés y los hijos de Israel tuvieron una experiencia con fuego. Dios había respondido al lloriqueo constante y a la rebelión de Israel, al consumir a algunas personas con fuego. Moisés oró para que el fuego se extinguiera, y Dios aceptó su petición de inmediato.
Poco después, Moisés le dijo a su líder, Josué, "¡Ojalá el Señor le diera su espíritu a todo su pueblo, y todos fueran profetas!" Dios también aceptaría esa petición, pero no sería hasta el día descrito en la lectura de hoy.
En Pentecostés, el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles en forma de fuego. Este fue un símbolo del amor y la bendición purificadora de Dios. El Espíritu también vendría sobre muchos otros, llevando a las personas de la confusión sobre Jesús a la claridad, de la ignorancia al arrepentimiento, de la oscuridad a la luz. Dios, a través de los apóstoles capacitó a creyentes de todas las naciones para la fe, la obediencia y el ministerio.
El trabajo continuo del Espíritu en las personas de hoy explica por qué las Escrituras penetran en las almas, la fe en Jesús cobra vida, y todos sus seguidores pueden hablar con autoridad sobre él. La obra del Espíritu en sus vidas los hace profetas, y ésa es una respuesta a la oración de Moisés.
Gracias por responder a la oración de Moisés, Señor. Haznos tus profetas, a través de tu Espíritu, para tu gloria. Amén.