18 de mayo del 2020
Éxodo 3:11-15
FALSA HUMILDAD
“Entonces Moisés le dijo a Dios: ¿Y quién soy yo para presentarme ante el faraón y sacar de Egipto a los israelitas?”
Éxodo 3:11
Una de las lecciones que Dios ha estado enseñado a Moisés por mucho tiempo es la lección de humildad. Vino de una manera especialmente clara cuando Moisés trató de rescatar a Israel por su propia cuenta y fue expulsado de Egipto (véase Éxodo 2:11-15). También se mostró a través de los cuarenta años de cuidar ovejas en Madián, una vida muy diferente de la que se habría imaginado cuando vivía en la casa del Faraón. ¿Había aprendido Moisés la lección demasiado bien? Tal vez. En la zarza ardiente le hizo una pregunta a Dios que reveló su duda de si podría sacar a Israel de Egipto. Sólo una persona humilde habla de sí misma de esa manera, ¿verdad? En realidad, Moisés no había aprendido la humildad lo suficiente. Su pregunta reveló una suposición errónea de que liberar a Israel iba a depender de él solamente. No es todo orgullo. Se describe mejor como una obstinada reticencia a confiar en Dios. Es falsa humildad porque la baja imagen de Moisés de sí mismo no resulta en dependencia de Dios. Resulta en resistencia a Dios. ¿Estás lo suficientemente disciplinado como para poder obedecer el llamado de Dios aun cuando te sientes inadecuado para la tarea? ¿Aun cuando pareces ridículo por tu obediencia? ¿Estás dispuesto a confiar en Dios para fortalecerte y darte fuerza?
Señor, concédeme un alma que alcance hacia ti, que se extienda a las tareas que me asignas, y que se regocije en tu gracia de prepararme. En Jesús, Amén.