Éxodo 3:1-3
APRENDE MIENTRAS CUIDAS OVEJAS
"Moisés cuidaba las ovejas de su suegro Jetró, que era sacerdote de Madián…" Éxodo 3:1
En Egipto, Moisés había adquirido conocimiento y poder. Luego, en Madián, donde pasó cuarenta años como extranjero y pastor, se dio cuenta que, muchas veces no estaba en control de su situación y no sabía tanto como creía saber.
El trabajo de cuidar ovejas le enseñó a Moisés más que la humildad. Las ovejas necesitan pastores para llevarlos a pastos verdes y aguas tranquilas. Necesitan pastores para separar las ovejas agresivas de las ovejas tímidas, alejar a los depredadores y evitar que los extraviados deambulen. Moisés aprendió cómo hacer estas cosas por sus ovejas en preparación para tener que hacerlas por el pueblo de Dios.
Israel necesitaría a alguien que los guiara de una manera que dirigiera su atención y devoción a Dios. Ese es un liderazgo humilde. Israel también necesitaría a alguien que pudiera llevarlos a la comida, al agua y a la seguridad, y que pudiera reunirlos cuando vagabundeaban. Ese es un liderazgo capaz.
Es una señal del amor de Dios por su pueblo que preparó a Moisés tan bien para ser su líder. Más tarde, Dios mostró su amor al enviar a Jesús para guiarnos, a través de su muerte y resurrección, fuera de nuestra propia esclavitud del pecado. Ahí es donde llegamos a ser receptores de su maravilloso liderazgo, si es que aceptamos su amor.
Gracias, Padre, por enviarnos el líder perfecto, Jesucristo. Gracias, Jesús, por guiarnos a la vida plena con tu muerte y resurrección. Amén.