Éxodo 2:21-25
MOISÉS APRENDE QUE ES EXTRANJERO
"Y ella tuvo un hijo al que Moisés llamó Guersón, porque dijo: Soy un extranjero en tierra extraña". Éxodo 2:22
Cuando viajas lejos de casa, aprendes muchas cosas. Las cosas que extrañas te enseñan lo que es importante para ti. Las experiencias desconocidas te enseñan que tu modo de vida familiar no es la única forma de vivir. Tu ansiedad en nuevos entornos te enseña si en realidad eres flexible o no. El gozo de escuchar tu lengua materna hablada por un extraño en un país extranjero te enseña el valor y la belleza de las cosas que una vez diste por sentadas.
En nuestra lectura de hoy vemos a Moisés viviendo en un país extranjero, aprendiendo algunas cosas importantes. De vuelta en Egipto había cometido terribles errores, y tuvo que huir para salvar su vida, muy lejos, a la tierra de Madián. ¿Podría ahora Moisés considerarse un egipcio? ¿Podría siquiera considerarse a sí mismo un hebreo? Pensó que la mejor manera de identificarse ahora era como "extranjero en tierra extraña".
¿Qué estaba aprendiendo Moisés? Lo mismo que todos nosotros aprendemos cuando nuestras vidas se ponen patas arriba: no estamos en control. La ilusión de la vida auto gestionada es sólo eso: una ilusión.
Sólo Dios permanece para siempre. Sólo él es fiel. Sólo Dios es constante. En cuarenta años, cuando Moisés sería enviado de nuevo a Egipto, necesitaría recordar lo que estaba aprendiendo aquí en Madián.
Padre, cuando la vida parece estable, ayúdanos a soltar las cosas que no durarán. Cuando la vida es caótica, ayúdanos a recordar que siempre eres nuestra roca sólida. Amén.