06 de abril del 2020
Juan 14:1-4
EL CIELO: MORADA DEL CREYENTE
“En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, y estamos esperando que del cielo venga el Salvador.”
Filipenses 3:20
Las Santas Escrituras no solo enseñan que el cielo es la morada de Dios, sino que también hablan de ese mismo lugar como el futuro hogar de los creyentes en Cristo Jesús. El cielo es el lugar donde Dios, su Hijo, y todos sus redimidos gozaremos de un estado eterno, en total armonía. El reto constante y la objeción de los incrédulos, ha sido que, un verdadero conocimiento del cielo es imposible, ya que nadie ha ido y regresado para dar un testimonio o reporte fidedigno del mismo. Estos oponentes, que pretenden ridiculizarnos, han olvidado investigar de cerca la sabia fuente sobre el asunto, a saber, la Biblia. En sus páginas encontramos tres testigos, cada uno capaz de expresar conocimientos propios en relación a ese lugar. El primero de esos testigos es Jesucristo, quien en repetidas ocasiones aseguró que su procedencia era del cielo, que fue enviado a este mundo por su Padre, y si aceptamos que Dios mora en los cielos, no hay duda que de allí vino Jesús, el Cristo. Su domicilio de origen es el cielo, y Cristo no solo dio testimonio de ese lugar basado en su carácter omnisciente, sino que, siendo el verdadero Dios, no podía alucinar o cometer error en tan importante asunto. De modo que cuando alguien quiera menospreciarte como ignorante por tener la creencia en el cielo como una de tus convicciones fundamentales recuerda que estás en buena compañía.
Amado Dios, confieso que todo esto va más allá de mi comprensión, pero en fe, descanso seguro en tus promesas. Por Jesús, tu Hijo, amen.