1 Corintios 15:47-57
VICTORIA DEVORANDO A LA MUERTE
“Pues nuestra naturaleza corruptible se revestirá de lo incorruptible…” 1 Corintios 15:53
Estoy celebrando la muerte de ciertos amigos quienes casi siempre me acompañan en la mesa a la hora de comer. Son muy queridos, y su compañía hace que disfrute mejor mi comida. Al escribir la meditación de hoy, hice una pausa para ir a su tumba, y qué sorpresa me llevé. ¡Han resucitado! Ahora que he captado su atención, le digo que estos amigos son unos chiles llamados escorpiones, y están entre los más picantes del mundo. Hace ya un mes que enterré sus diminutas semillas, y ahora han brotado, y apenas puedo esperar para tenerlos nuevamente en mi mesa. Esta es mi manera de ilustrar lo que Pablo enseña en la lectura de hoy. En su explicación, el apóstol subraya la inexorable realidad de nuestra muerte. La gran diferencia para los creyentes en Cristo Jesús es que nuestra muerte siempre es “en esperanza”, incluso con una nota de victoria (vs. 55-57). Por lo inferior que son nuestros cuerpos en la actualidad, debido a su naturaleza corrupta y pecaminosa, no están preparados para disfrutar las delicias del cielo, (vs. 49-50), de allí la necesidad de transformación, por medio de la resurrección. Esta esperanza y victoria la plasmó vívidamente el himnólogo Carlos Gabriel al escribir: “Gozo infinito será contemplar, a los salvados que allí estarán. Mas la presencia de Cristo gozar. ¡Gloria será para mí!”
Gracias, te doy, mi Salvador Jesús, por la esperanza que tu Palabra infunde a mi ser, de que no sólo veré tu rostro, sino el de mis seres amados. Oro en tu nombre, amén.