20 de marzo del 2020
Transformar el entorno
“En esto me desperté y abrí los ojos. Mi sueño me agradó.” Jeremías 31:26
Israel y Judá estuvieron en una crisis nacional en la cual fueron invadidos y desarraigados por Babilonia. Esta fue una hecatombe. Jeremías lo venía anunciando a los políticos y a los religiosos de su tiempo, haciéndolos sufrir duramente con su mensaje directo y lapidario ante todas las injusticias que estaban ocurriendo. Sin embargo, esto no fue algo que le alegró, sino más bien le hizo entristecerse muchísimo. Pero hubo un momento en el cual soñó que las cosas cambiarían, y que la supremacía étnica de Babilonia sobre Israel y Judá acabaría, ¡Dios haría justicia por su pueblo sufriente!, que arrepentidos de sus acciones deciden cambiar sus caminos y centrarse en construir y apoyarse, de tal forma que no solamente se restaure la infraestructura, sino también las vidas de todas las personas que en su momento fueron desarraigadas brutalmente de sus orígenes. Actualmente continúan ocurriendo catástrofes similares, donde familias, poblaciones y naciones enteras son oprimidas, explotadas, marginadas y desarraigadas por intereses económicos, perdiendo en algún momento la esperanza. La visión de un mundo diferente pasa por poner la mirada y confianza en el mismo Dios que llamó a su pueblo al arrepentimiento y a la obediencia de sus santas leyes.
Oración: Dios supremo, ayúdanos a ser sensibles ante las etnias que están sufriendo algún tipo de desarraigo. Amén.