14 de marzo del 2020
Abolir los prejuicios
“No tengas miedo, hija mía, que todos en mi pueblo saben ya que eres una mujer ejemplar.” Rut 3:11ª
Rut la moabita se gana el respeto en un país extraño. Ella estuvo al cuidado de su suegra Noemí, lo cual fue visto con buenos ojos por muchas personas. Aunque algunos dudaban, poco a poco fueron quitándose los prejuicios, estereotipos de esta mujer de una etnia distinta, debido a su servicio abnegado y lleno de amor, lo cual también captó la atención de Booz, quien, según la cultura y la ley judía, por ser familiar del esposo y los hijos de Noemí, debía casarse con Rut para levantarle descendencia. Este hombre hizo todo lo que debía hacer. Rompió con todas las barreras étnicas. Aparte de eso, vemos que este descendiente fue un nexo principal en el árbol genealógico de Jesús, ¡una inmigrante moabita fue una de sus abuelas! Todo ser humano tiene impresa una dignidad innata dada por Dios al imprimir su imagen en nosotros, pero, lamentablemente, los prejuicios de cualquier tipo –étnicos, políticos, ideológicos, económicos, sociales, etc.– nos han hecho cometer actos vergonzosos. Nos deshumanizamos y hasta ha habido intentos de exterminio de unas etnias sobre otras o de grupos sociales sobre otros. En la mayoría de los casos por razones económicas, por lo cual es necesario que lo erradiquemos de nuestras vidas, familias, comunidades, comunidades de fe, países, regiones y mundo.
Oración: Dios Eterno, danos la madurez para identificar cuando estamos teniendo conductas que justifiquen la segregación de cualquier tipo. Amén.