13 de marzo del 2020
Observar la necesidad
“Tú nunca has podido tener hijos, pero ahora vas a quedar embarazada y tendrás un niño.” Jueces 13:3b
La esposa de Manoa no podía concebir, sin embargo, Dios envió a un mensajero para conversar primero con ella y luego con ambos, para darles la buena noticia que serían padres dentro de poco. Durante ese tiempo Israel era oprimido por los filisteos, una etnia que imponía su poder y dominación sobre Israel. La pareja asumió con responsabilidad el anuncio divino. Al nacer su hijo, le pusieron por nombre Sansón, que se convirtió en una persona en quien el espíritu del Señor se manifestaba. El soberano plan era que cuando creciera, defendería a su pueblo. Cuando Dios mira la opresión, exclusión y explotación de su pueblo, se solidariza y usa todos los medios posibles para poder sacarlo adelante. En el caso de Israel esas acciones infames e inhumanas eran realizadas de un grupo étnico a otro, justificando guerras y muchas otras acciones en que se subyugaba poblaciones más débiles. Por lo general, la opresión representaba una conspiración en base a intereses muchas veces de índole económico, haciendo así a un lado a quienes estorban con el fin y la ambición de enriquecerse y ensanchar aún más su poder. En muchas ocasiones las propuestas de solución son más sencillas de lo que esperamos, pero con el suficiente sentido común para llevarlas a cabo e intentar liberar a quienes padecen algún tipo de opresión.
Oración: Dios de todas las etnias, ayúdanos a ser más consientes cuando identificamos actos de opresión. Amén.