1 Pedro 1:3-5
Celeste - Un Cielo Perfecto
“Pero nosotros esperamos el cielo nuevo y la tierra nueva que Dios ha prometido...”2 Pedro 3:13
“Cielo celeste, sonriendo para mí. No veo nada más que cielo celeste.” Cantaba esa canción cuando era niña. ¿Y quién no se pone contento al mirar un hermoso cielo celeste? Llena el corazón con gozo, ¿no es cierto? Sentimos que va a ser un día magnífico y que todo va a salir bien. El color en sí es tranquilizante. Un poeta dice: “En el cielo no flota ni una nube, es un mar inmenso de puro celeste”. Cuando Pedro escribió su mensaje, dijo que tenemos una herencia incorruptible en los cielos. También en muchas de sus enseñanzas, Jesús nos instruye acerca del reino de los cielos. Su Padre habita allí, y lo más importante, cómo alguien puede entrar. Entonces pidamos que Dios haga su voluntad en nosotros como lo hace en el cielo. Así, el color celeste toca lo más íntimo de nuestras vidas. También Jesús nos exhorta a acumular riquezas en el cielo y esta es una herencia permanente. No puede ser robada, no desaparece, es eterna. Ahora, hermanos, salgamos a cumplir con el desafío de buscar riquezas que perdurarán para siempre. Así el color celeste nos hace pensar en el futuro. Cuando salgas de tu casa esta mañana, levanta tu vista al cielo y piensa en el hogar que te espera. Tu día se llenará de gozo y paz y tu camino lleno de esperanza. ¡Así es el color celeste!
Gracias, Señor, por el cielo celeste que podemos contemplar y por el cielo celestial eterno que espera a los que han llamado tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.