05 de enero del 2020
Salmo 103:1-12; Malaquías 1:6
MAESTROS DE DESPRECIO
“Si soy su Amo, ¿por qué no me respetan? Ustedes me desprecian, y dicen todavía: “¿En qué te hemos despreciado?”
Malaquías 1:6
En los días de Israel, se suponía que los sacerdotes tenían que orientar a las personas a tener una buena relación con Dios. Pero en la época de Malaquías, en realidad ellos estaban influenciando a la gente a despreciar el nombre de Dios.
La reputación de Dios es su nombre. Es la forma que pensamos de él. A veces la gente de Dios lo retrata como enojado y malvado. Otras veces lo retratamos como débil, injusto o indiferente. Cuando el pueblo de Dios no le muestra al mundo cómo Dios realmente es, confunde a las personas y las hace menos propensas a aceptarlo.
Afortunadamente, la Biblia describe a Dios como realmente es: compasivo, lento para la ira y abundante en amor. Aunque Dios puede enojarse, su enojo no dura, y su amor regresa. Y en su amor, el Señor quita nuestras transgresiones y pecados, “como ha alejado del oriente el occidente.”
Cuando leemos la Biblia y aceptamos todo el libro como la revelación de quién es Dios, cómo actúa Dios y cuáles son sus propósitos, con el tiempo podremos llegar a conocerlo mejor. Él es el Dios único, verdadero y santo que nos ofrece la salvación del pecado. Y a medida que crecemos para conocerlo mejor, tenemos la responsabilidad de honrar su nombre en todo el mundo, mostrando a las personas el Dios amoroso que realmente es.
Señor Jesús, eres amable y amoroso. No has ignorado nuestro pecado o las dificultades en este mundo. Tú diste tu vida para sanarnos. Ayúdanos a conocerte mejor cada día. Amén.