Malaquías 3:3-4
GRACIOSAMENTE ACEPTADO
“El Señor se alegrará entonces de la ofrenda de Judá y Jerusalén, igual que se alegraba de ella en otros tiempos.”
Malaquías 3:4
A lo largo del mensaje de Malaquías, la falta de compromiso de la gente ha sido un signo de la distancia entre ellos y Dios. Estos versículos predicen que cuando venga el refinador, los corazones de la gente regresarán a Dios y sus sacrificios lo complacerán nuevamente.
Una de las grandes paradojas del cristianismo, es que recurrimos a Dios en el mismo momento en que nos damos cuenta de cuánto lo hemos ofendido. Esta es una señal del trabajo del Espíritu Santo. En lugar de responder al castigo de Dios con orgullo, actitud defensiva o rebelión, respondemos con humildad, remordimiento y arrepentimiento. Humildemente pedimos el perdón de Dios y esperamos con gratitud el comienzo de una nueva relación con Cristo.
En todo esto vemos el asombroso amor del Señor por nosotros. Estamos frente a él culpables, sin ninguna defensa o excusa, y merecedores de cualquier castigo que Dios elija. ¡Y Dios opta no castigarnos en absoluto! Hemos aprendido nuestra lección: debemos estar cerca de él. Y eso es todo lo que quiere de nosotros. Sin represalias, sin pagar lo perdido, robado o quebrado, sin reparar el dolor que hemos causado. Dios simplemente nos perdona. Encontramos en ese punto que nuestros “sacrificios” se transforman en ofrendas de gratitud del corazón.
Querido Jesús, he pecado en pensamiento, palabra y obra. Por favor, perdóname y límpiame, Señor y Salvador. Ayúdame a vivir una vida de gratitud y servicio para ti. En tu nombre, Amén.