18 de enero del 2020
Malaquías 2:15-16
DIOS AMA A LOS NIÑOS
“¿Y qué requiere ese Dios sino descendientes que le sean consagrados?”
Malaquías 2:15
Dios ama a los niños. Cada niño está hecho a la imagen de Dios. En el jardín del Edén, incluso antes de que el pecado entrara en el mundo, Dios creó a las personas como un sólo cuerpo y espíritu, e hizo que el hombre y la mujer reflejaran su imagen. Dios delegó en las personas el cuidado de su mundo, para que sean fructíferas y se multipliquen. Fuimos diseñados para reflejar la gloria de Dios en todas partes.
Como resultado, los hijos que las personas procrean, deben ser criados como ciudadanos del reino de Dios, usando sus dones para glorificar a Dios. Esa es la vocación central de todo padre. Ya sea por naturaleza o por crianza, un bebé generalmente se parece mucho a sus padres, tanto física como espiritualmente. Si los padres no pueden superar sus diferencias por medio de un amor abnegado y modelado según el amor de Dios, entonces el niño a menudo estará cargado con un espíritu de división y falta de armonía.
Eso es lo que Dios estaba viendo en los días de Malaquías. El deseo de Dios para nosotros, siempre, es que seamos descendientes piadosos, hijos que lo amen y lo sirvan de una manera abnegada.
¿Qué tipo de espíritu le darás a Jesús hoy, así como a los niños que te rodean? ¿Será un espíritu que les ayude a crecer a tí y a ellos más cerca de Jesús?
Querido Jesús, por favor llénanos con tu amor y haz que sea contagioso en nuestras familias y más allá. Amén.