Salmo 122
ANTICIPACIÓN
¡Qué alegría cuando me dicen: “Vamos al templo del Señor!”
Salmo 122:1
“¿Ya llegamos?” Por mucho que valoramos ir al servicio de adoración, sería inusual escuchar estas palabras de nuestros niños en camino a la iglesia. Aunque como adultos, sin embargo, querríamos citar el Salmo 122. Es probable que el salmista anticipaba uno de los grandes festivales del Antiguo Pacto. Éstos se llevaban a cabo en el templo en Jerusalén, e ir allí habría sido más como asistir a una convención que a un servicio de adoración semanal.
Aun así, tan emocionante como hubiera sido un gran festival, eso no explicaría la profundidad del gozo del salmista. El salmista estaba mirando a algo más grande del festival. Como la ciudad de David y la ciudad de Dios, Jerusalén era donde la regencia de Dios se relacionaba con la realidad humana, y el peregrino vislumbraba el reino de Dios.
De manera similar, la alegría que anticipamos en la temporada navideña mira más allá de las vacaciones a algo mucho mayor. Creemos que, en el nacimiento de Jesús, el reino de Dios se ha acercado. El niño en el pesebre nos da un vistazo del reino celestial. Por mucho que lo esperemos, nuestra alegría navideña simplemente anticipa una alegría que aún está por venir. Nos abre el apetito para que preguntemos: “¿Ya llegamos?”
Jesús, gozo de nuestros corazones, llénanos de anticipación en esta temporada de Adviento para que en nuestra celebración de tu nacimiento podamos vislumbrar tu reino celestial. Amén.