Gálatas 2:11-21
¿QUIÉN SOY YO?
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…”
Hoy el valor de muchas personas se mide en números: cuántos seguidores tienen, cuántos “me gusta” recibe su publicación, cuántas vistas acumula su contenido. Y aunque suene superficial, el impacto en la identidad es real. Cuando la publicación no recibe respuesta, el corazón lo siente. Hoy puedes sentirte valioso, y mañana no. Cuando el valor depende del reconocimiento externo, el corazón nunca encuentra descanso.
Dios nos ofrece una perspectiva completamente distinta. Él no define nuestro valor por nuestro desempeño, sino por nuestra identidad. Para quienes están en Cristo, hay una verdad profunda: somos morada de su Espíritu. Así como un lugar adquiere valor por quien habita en él, nuestra vida tiene un valor inmenso porque Dios mismo ha decidido habitar en nosotros. No se trata de cuánto logramos, sino de quién vive en nuestro interior.
El apóstol Pablo lo expresó de una manera clara y transformadora: “ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”. Allí está la raíz de nuestro verdadero valor. No necesitamos acumular seguidores ni “me gusta” para sentirnos suficientes, porque en Cristo ya somos aceptados, amados y llenos de propósito. Cuando entendemos esto, dejamos de vivir buscando aprobación y comenzamos a vivir desde una identidad firme, segura en el amor de Dios.
Señor, perdónanos cuando pensamos que nuestro valor está en lo que hacemos o en cuánto tenemos. Ayúdanos a vivir la maravillosa identidad de ser morada de tu Espíritu. Amén.