19 de diciembre del 2019
Salmo 139:1-12, 23-24
EXAMÍNAME, OH DIOS
“Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre en secreto.”
Mateo 6:6
La noticia informó recientemente sobre los temores de que un libro y un juguete popular estén preparando a los niños para que vivan en un estado de vigilancia. El libro cuenta la historia de exploradores que observan y le cuentan a Papá Noel lo que han visto. Los críticos temen que nos estemos acostumbrando a ser vigilados.
Podríamos preguntarnos de qué se trata tanto alboroto. El concepto es solo una extensión de una idea que se ha utilizado durante mucho tiempo para fomentar el buen comportamiento antes de Navidad: “Él está haciendo una lista y revisándola dos veces” (en la canción “Santa Claus llegó a la ciudad”). Por otro lado, el mundo ha cambiado. Hoy hay menos privacidad que en generaciones pasadas. Sabemos que estamos siendo observados, y nos preocupa cómo se usará la información recopilada sobre nosotros. Nos puede inquietar.
Podríamos tener un sentimiento incómodo similar al leer la Biblia. En el Salmo 139, el escritor concluye que no hay lugar para escapar del ojo que busca a Dios. Si bien eso podría dejarnos sintiéndonos expuestos, en realidad es un motivo de alabanza y comodidad. Quien nos está mirando es el mismo Dios que nos hizo y nos cuida. Cuando invitamos a Dios a buscarnos, confiamos en que Él nos guiará “en el camino eterno”.
Dios nuestro, tú ves lo que se hace en secreto, y sabes lo que necesitamos antes de que lo pidamos. Ayúdanos a confiar en tu bondad. En el nombre de Jesús, amén.