05 de noviembre del 2019
Marcos 5:25-34
Quiero tocar al maestro
“Jesús… se volvió a mirar a la gente, y preguntó: ¿Quién me ha tocado la ropa?”
Marcos 5:30
A los seres humano nos gusta el tacto. Tocar las cosas con las manos. Es una actitud normal. Tocar con las manos demuestra cariño. El Dios creador actuó así. Después de crear todas las cosas tan sólo con su palabra, decidió usar las manos para crear al hombre en una actitud de extremo cariño sin paralelos.
Para tocar a alguien es necesario estar cerca a esa persona. Jesús nos ofrece una vida entera llena de bendiciones, pero es necesario que seamos personas cercanas a él, que él nos conozca y que él nos toque con sus manos.
Es triste pensar que en el mundo de hoy muchas personas viven lejos de Jesús. Para recibir las bendiciones de Dios es preciso “tocar” a Jesús, y eso tal vez es más difícil hoy, de lo que fue para aquella mujer. Si aquella mujer tenía una debilidad física, hoy en día la humanidad tiene una debilidad espiritual.
El mismo esfuerzo es exigido de nosotros: necesitamos seguir a Jesús, sobrepasar la distancia física, extender nuestra mano y “tocarlo” por fe. La mujer tocó las ropas del Maestro. Sus vestiduras caracterizan la Justicia Celestial y la sanidad ofrecida gratuitamente a todos sus seguidores.
¿Cuál es el mal que te aflige hoy? ¿Cuál es el pecado que te esclaviza? Acércate a Jesús, toca su manto y experimentarás ese poder liberador.
Rey de los Reyes, quiero tocarte todos los días. No permitas que me aleje de ti ni si quiera un segundo. Amén.