04 de julio del 2026
1 Pedro 5:6-11
EL ENEMIGO QUE ACECHA
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. 1 Pedro 5:8
¿Es usted de los que piensan que el diablo no es más que una forma de hablar del mal del placer o de una vida sin límites? ¿O de aquellos que lo consideran una figura simbólica, un vestigio de creencias antiguas que ya no tienen lugar en el mundo moderno? Tenga cuidado, porque la Escritura no lo presenta así. Sin caer en obsesiones ni especulaciones innecesarias, la Biblia habla de Satanás como un enemigo real. Un adversario con un propósito claro: destruir la fe y apartar al ser humano de Dios. Y lo más inquietante es esto: no está distante ni inactivo. Acecha con la paciencia de un león esperando el momento oportuno. Y al acechar no distingue entre jóvenes o ancianos, entre débiles o fuertes. Su mirada está puesta sobre aquellos que pertenecen a Cristo, buscando la ocasión para atacar. Por eso, la Palabra nos llama a vivir sobrios y vigilantes. A no bajar la guardia. A no descuidar los medios que Dios ha provisto para sostenernos. Pero tenga cuidado: no imagine que la victoria depende de sus fuerzas y de su capacidad de alerta. No. Porque el mismo Dios que nos advierte también nos sostiene. Y aun en medio de la lucha, podemos vivir con confianza: no estamos indefensos, ni estamos solos. A Él sea la gloria, porque en su poder encontramos la firmeza para permanecer y la seguridad de que saldremos adelante.
Danos tu protección, buen Dios. No permitas que nuestras fuerzas mengüen y que nuestros ojos se aparten de ti. Que donde quiera que vayamos, estemos listos para rechazar al maligno. En Cristo Jesús, Amén.
La Biblia habla de una batalla que todos enfrentamos, aunque no siempre la veamos. No es contra personas, sino en lo profundo del corazón: en lo que creemos, en quién confiamos y a quién obedecemos. Algunos la ignoran; otros se enfocan tanto en el enemigo que viven con temor. Pero la Escritura nos muestra que esta es la buena batalla de la fe: una lucha real, pero con propósito, en la que Dios mismo nos llama a permanecer firmes. A lo largo de esta serie veremos cómo se libra esta batalla, cuáles son las armas que Dios ha provisto y cómo vivir con discernimiento y confianza. Porque no peleamos para obtener la victoria sino desde la victoria que Cristo ya ha asegurado. La pregunta no es si usted está en la batalla, sino: ¿cómo la está enfrentando? ¿en sus fuerzas o confiando en Aquel que ya ha vencido?
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.