16 de noviembre del 2019
Lucas 24:13-35
Con los ojos cerrados
“Jesús les preguntó: ¿De qué van hablando ustedes por el camino?”
Lucas 24:17
Muchas veces en nuestra vida nos dejamos llevar por la rutina, sin poner atención a las cosas que suceden a nuestro alrededor. Este parece ser el caso de aquellos dos hombres que iban rumbo a Emaús. Estaban tan entretenidos con los acontecimientos del día que no prestaron la debida atención a quien se había acercado a ellos.
Andamos por la vida en piloto automático, sin darnos cuenta de nuestra esposa o marido, nuestros hijos, nuestros hermanos. Este es un riesgo que corremos, porque puede ser que el mismo Jesús esté queriendo acercarse a nosotros. Como respuesta a la pregunta de Jesús: “¿De qué van hablando ustedes por el camino?”, hablaban de lo ocurrido con Jesús de Nazaret, un profeta poderoso en hechos y en palabras delante de Dios, pero que había sido crucificado.
Así estamos hoy día, con nuestros corazones enfocados en el trabajo, el empleo o en las deudas y nos olvidamos de mirar para ver si no es Jesús quien está queriendo darnos una palabra de consuelo. Estos hombres tenían cerrados sus ojos y sólo se dieron cuenta de quién era Jesús cuando hizo algo que lo caracterizaba: tomó en sus manos el pan, y habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se los dio.
Necesitamos buscar a Jesús, pero no debemos olvidarnos de que él ya puede estar caminando a nuestro lado.
No te apartes de mí, querido Dios. Enséñame a mirar tus señales. Por Jesús, Amén.