Romanos 3:21-31
LA NATURALEZA DE LA FE SALVADORA
“… Dios hace justo al hombre por la fe, independientemente del cumplimiento de la ley.” Romanos 3:28
La fe en Jesús viene como un don de Dios. A través de la fe impartida por el Espíritu Santo, somos hechos justos con Dios. Pablo presenta una discusión sobre el camino de la culpa a la gracia. Él les recuerda a sus lectores que la ley revelada al pueblo de Dios desde la antigüedad, no salva. La ley exclama, “todos han pecado y están lejos de la presencia gloriosa de Dios” (Romanos 3:23).
La buena noticia, sin embargo, es que podemos ser hechos justos con Dios al creer en Jesucristo y ser acreditados con su justicia. Jesús está en nuestro lugar. Su sangre fue derramada por nuestro bien, así que cuando creemos (tenemos fe) en él como el Salvador, somos salvos y hechos justos con Dios.
Una vez más, Pablo rechaza cualquier idea de vanagloriarse. No podemos atribuirnos ningún crédito por estar bien con Dios. Sólo recibimos el poder salvador del sacrificio expiatorio de Jesús a través de la gracia de Dios, la gracia que se extiende incluso al mismo acto de creer y confiar (tener fe) en Jesús.
El amor y la misericordia sin medida de Dios, nos ponen de rodillas en asombro. Pablo mismo exclama exuberantemente después: “¡Qué profundas son las riquezas de Dios, y su sabiduría y entendimiento! Nadie puede explicar sus decisiones, ni llegar a comprender sus caminos” (Romanos 11:33).
¡Oh Padre, tu sabiduría y conocimiento están tan lejos de nosotros! Te adoramos y te alabamos por el amor que nos has mostrado en Jesucristo. Amén.