22 de octubre del 2019
2 Corintios 1:12-22
SELLADO POR EL ESPÍRITU SANTO
“Él nos ungió, nos selló como propiedad suya y puso su Espíritu en nuestro corazón como garantía de sus promesas.” 2 Corintios 1:21-22 (NVI)
Los sellos antiguos solían estar tallados en piedra o grabados en metal, y la persona que usaba un sello lo presionaba en arcilla blanda o cera para dejar un símbolo que representaba al dueño del sello. Como una firma hoy, un documento u otro objeto con un sello transmitía autenticidad, autoridad y propiedad. En nuestros versículos de hoy, el apóstol Pablo usa la imagen de un sello para describir la garantía del Espíritu Santo de que pertenecemos a Dios. Como sello, el Espíritu Santo nos asegura que pertenecemos a Dios y que nada jamás nos separará de su amor (Romanos 8). La presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas sirve como la marca de Dios en nosotros, así como una garantía o depósito, que muestra que al pertenecer a Dios vamos a florecer y crecer en nuestro caminar con Jesús. ¿Es este sello algo que tenemos que hacer? La respuesta corta es un enfático “¡No!” La obra del Espíritu Santo en nuestros corazones prueba que somos salvos sólo por gracia. La respuesta más larga nos recuerda que una vez que hemos sido salvados por gracia, nuestras vidas se transforman cuando cooperamos con el Espíritu para reflejar la gracia de Dios en el mundo que nos rodea. Sellado por el Espíritu Santo, viva hoy en gracia y deje que la gracia fluya a todos los que lo rodean.
Dios, has sellado nuestros corazones con tu Espíritu Santo. Permite que tu Espíritu nos hable para que podamos conocer y compartir el amor de Jesús. En tu nombre oramos. Amén.