09 de septiembre del 2019
Salmo 147:1-11
GRACIAS POR LAS PEQUEÑAS COSAS
“Él sana a los que tienen roto el corazón, y les venda las heridas... Canten al Señor con gratitud…” Salmo 147:3,7
Cuando nuestros hijos se raspaban una rodilla o un codo, lloraban por una curita, ya sea que la necesitaran o no. Era sorprendente cuánto consuelo daba esa pequeña tira adhesiva. Probablemente era porque representaba mucho más que una herida cubierta, ya que fue puesta por manos con una historia de mostrar amor y ternura.A lo largo de la Biblia, podemos ver que Dios también usa cosas pequeñas para traer esperanza y sanación al mundo. Dios escogió a la pequeña nación de Israel para ser una bendición a todas las demás naciones. A través de este grupo de personas, preservadas y cuidadas por las manos fieles de Dios, Jesucristo, vino al mundo. Y el Salvador mismo vino en un pequeño paquete: un bebé nacido de una campesina adolescente. ¿Quién imaginaría que un niño así sanaría a los quebrantados de corazón y les vendaría las heridas?El Salmo 147 usa palabras que se hacen eco a lo largo de la Biblia y se hicieron visibles a medida que Jesús emprendió su ministerio de compasión. Además, Jesús promete perdonar todos nuestros pecados y estar con nosotros siempre trayendo consuelo y esperanza más allá de palabras impresas en una página.Demos gracias porque Dios trabaja de maneras pequeñas. Pídele que te ayude a ver cómo sus manos fieles están cuidando tu corazón herido.
Dios, recibe nuestro agradecimiento de que Jesús vino en una pequeña forma para cambiar todo con perdón y esperanza que sólo él trae. En su nombre oramos. Amén.