2 Samuel 7:8-17
EL HIJO Y LA SEMILLA DE DAVID
“Tu casa y tu reino durarán para siempre delante de mí; tu trono quedará establecido para siempre.” 2 Samuel 7:16
Lleno del Espíritu, el profeta Natán anunció que la dinastía de David duraría para siempre. Salomón, el hijo de David, continuaría el reino de David. Eventualmente Judá cayó y fue gobernado por otros.Sin embargo, fue el descendiente de David, el Hijo de Dios, quien establecería el reino por siempre para el pueblo de Dios. Pero, ¿qué clase de reino estableció Jesús? Los líderes judíos en los días de Jesús imaginaron al Mesías como un rey terrenal que derrotaría a los romanos y establecería a Israel como el corazón político del mundo. Buscaban un juez que expulsara a los pecadores de Israel, purificara a Jerusalén de los gentiles de fuera y destruyera las naciones malvadas. Querían un rey terrenal que los hiciera poderosos.Pero Jesús no ahuyentó a los pecadores; él les dio la bienvenida. Incluyó a los gentiles en lugar de destruirlos. Hoy nosotros también debemos pensar en Jesús correctamente. Él no es sólo el Hijo de David, sino también el Hijo de Dios. Jesús no es sólo un maestro sabio, sino nuestro Salvador cuyas palabras ofrecen vida eterna. El no es sólo un amigo terrenal sino también el asombroso Rey de reyes y Señor de señores. ¿Qué tan en serio tomas a Jesús hoy? ¿Has permitido que su vida y sus palabras moldeen tus pensamientos, valores y estilo de vida?
Hijo de David, Hijo de Dios, que veamos y reconozcamos la gloria eterna de tu divinidad. ¡Que podamos encontrar al verdadero Jesús hoy! Amén.