Lucas 19:28-42
JESÚS, EL REY QUE VIENE
“Tu rey viene a ti, justo y victorioso, pero humilde, montado en un burro… Anunciará paz a las naciones…” Zacarías 9:9-10
La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y su visita al templo debieron traer vívidos recordatorios a las personas que presenciaron estos eventos. Las fuentes históricas nos dicen que en un famoso desfile Alejandro Magno fue recibido en Jerusalén con pompa y circunstancia. Más tarde Judas Macabeo intentó mostrar que era tanto rey como sacerdote al llegar en medio de cantos y jolgorios con ramas de palmas, seguido de un sacrificio en el templo. Jesús, sin embargo, estaba demostrando que él es nuestro único Sumo Sacerdote y Rey eterno.Jesús no entró en Jerusalén en un caballo de guerra, sino en un asno, un humilde animal de paz. ¿Qué clase de rey era Jesús? El Domingo de Ramos, cuando citamos a Zacarías 9 para celebrar este día, a menudo incluimos sólo el versículo 9. Jesús es un rey justo y victorioso. Pero el versículo 10 habla sobre la eliminación de las armas de guerra y la proclamación de la paz a las naciones.Entonces entra al templo de nuestro corazón, Jesús. Entra a nuestros hogares y matrimonios; entra en nuestras relaciones; ingresa a nuestras ciudades y naciones, a su política y vida económica. Habla un mensaje de paz que podamos repetir una y otra vez como individuos, como tu iglesia, como la gente de tu reino. ¡Hosanna en lo más alto!
Señor Jesús, tienes toda la autoridad en el cielo y en la tierra. Que todos escuchemos tu mensaje de paz, y que actuemos con rectitud y justicia como nos pides hacer. Amén.